Descripción blog

Un lugar donde las palabras fluyen como el agua de una fuente,
donde los recuerdos cobran vida,
donde los sueños se hacen realidad.
Bienvenido a mi mundo.
Adela

jueves, 17 de marzo de 2011

3er Capítulo de "En la Frontera de los Sueños"

« Capítulo II


III

Hacía tiempo que el firmamento no presumía de una noche como aquella, haciendo gala de su oscuro vestido de brillantes.
Durante el trayecto de vuelta a casa en el todoterreno del padre de Luc, Hannah sentía como sus ojos cansados se cerraban reclamando a gritos recuperar las horas de sueño perdido que las lágrimas le habían robado. De algún modo, halló las fuerzas para mantenerse despierta, cabeceando cada cierto tiempo, pero siempre recuperando la compostura. Y es que, ¿cómo iba a dormirse con él a su lado? Ya tendría tiempo para dormir más adelante.
No habría podido decir cuanto tiempo había transcurrido en cuanto el coche se detuvo. Apesadumbrada y confusa se baja del jeep ayudada por Luc y se mantiene a su lado, silenciosa, observando a sus padres acercarse preocupados preguntando por su estado, manoseándola y finalmente riñéndola por aquella muestra de pasotismo y lo que para ellos podría denominarse inmadurez, en cuanto el alivio comienza a apoderarse de sus mentes. Ahora los escucha de fondo murmurando con el señor Daniels acerca de lo ocurrido, el cual trata de calmarlos en vano. En su indiferencia de pronto surge una inquietud.
- ¿Sueles salir por el pueblo durante el verano Luc?
- Lo justo, como ves, todo me queda un poco lejos, pero aún así me paso casi a diario.
Ella asiente algo más aliviada, con esperanzas renovadas de verlo de nuevo en lo que queda de verano. Él saca algo de su bolsillo y se apoya contra el cristal del vehículo. Finaliza su tarea y vuelve a girarse hacia ella, entregándole un papelito con letra temblorosa y descuidada.
- Aquí tienes.
- ¿Qué es esto? -pregunta confusa.
- Mi móvil y el número de mi casa, para lo que te haga falta.
- Vaya, muchas gracias.
La cadencia de su voz suena carente de emoción, monótona, seca. De hecho, aquellas fueron las últimas palabras que cruzaron aquella noche antes de despedirse. La conexión que había parecido surgir entre ellos unos minutos antes en el porche de la casa de Luc se había esfumado sin dejar rastro. Ni los hechos, ni las palabras quisieron desvelar la incertidumbre que inundaba sus corazones. ¿Volverían a verse?


El refulgente y cargante sol de la mañana no da un respiro. Hannah y Alessia salen de su cafetería -aquella tan especial para ellas- ambas con un batido en la mano, de cookies el de Alessia y de mango el de Hannah, terminando su rápido desayuno. Caminan por las calles exteriores del pueblo, las que conducen a la playa. Giran a la izquiera dos veces más y de pronto se intensifica exageradamente la iluminación del lugar. Están en la avenida, a escasos pasos de la arena, aunque continúan su charla andando junto a los chiringuitos y puestos playeros.
Hannah se gira con una amplia sonrisa en el rostro hacia Alessia, que la mira con sus enormes ojos verdes y sonríe también.
- Bueno, parece que hoy va a ser otro de esos perfectos días de playa.
- De los mejores, encargado por mí exclusivamente para celebrar tu regreso al pueblo este verano.
- ¿Solo por ti? ¿Y el resto qué, les doy igual? -Hannah pone su mejor cara de perrito apaleado. Seguidamente, ambas ríen al unísono- bueno, y hablando de los demás, ¿con quiénes hemos quedado hoy?
Alessia remueve lo que queda del batido y antes de contestar, da un último sorbo limpiando el fondo del vaso. Con cuidado de no tocar los bordes de la papelera y mancharse, deposita el batido en ella. Medita unos instantes haciendo ver que trata de recordar con cuantos cuentan para la ocasión.
- Pues no quería que viniera hoy demasiada gente, así que creo que tan solo estamos tú, Iris, yo y mi novio. Ya mañana veremos al resto. Tampoco quiero agobiarte demasiado que sé que ayer no fue uno de tus mejores días, ahora me contarás por qué, tu madre no quiso darnos demasiados detalles.
- Espera, espera, no tan deprisa. ¿Te has echado novio y no me lo has dicho?
- Quería que fuera una sorpresa.
- Pero... ¡Serás boba! -Hannah se abalanza sobre la morena y esta trata de escapar de ella entre risas. Cesa en su persecución y se centra de nuevo en el tema- ¡Ahora tengo que prepararme en escasos minutos para no meter la pata y caerle bien!
- Tú tranquila que la que le tiene que gustar soy yo, no tú -sonríe de lado y la mira de reojo en una actitud cortante, pero bromista.
- Va a ser eso entonces.
- ¿Va a ser qué?
- Que tienes miedo de que te quite el novio -a duras penas contiene la risa.
- ¡Qué dices! ¡Deja que te coja y verás! -ahora es Alessia la que corre tras Hannah tratando de alcanzarla.
Sus pies deben frenarse casi al instante de empezar a correr debido a la visión de dos perfiles familiares que escrutan constantemente la avenida desde la arena de la playa en busca de alguien. Ese alguien eran ellas.
Al no sentir tras ella las pisadas de su amiga, Hannah se detiene y retrocede varios pasos. Sigue a Alessia que se abre paso a través de la avenida con avidez y paso ligero. Al pisar la arena alza la vista, curiosa y expectante, con ansias de conocer al nuevo fichaje de su amiga. Un escalofrío recorre su cuerpo y hiela todos y cada uno de sus músculos, anclándola a la tibia arena, que todavía conserva algo del fresco de la madrugada.
Alessia mientras tanto, continúa aproximándose a ellos con paso resuelto y provocador. Primero saluda a Iris con un rápido beso, casi sin mirarla. Después centra toda su atención en aquel chico rubio de intensos ojos marrones. Se contonea exageradamente en aquellos dos escasos pasos hacia él, lentamente alza sus brazos y rodea su nuca atrayéndolo hacia sí para finalizar atrapando sus labios en un beso.



Aquel beso es como un bofetón para Hannah, que vuelve de golpe a la realidad. Camina hacia su amiga pensando en él. Finge y viste su rostro con la mejor de sus sonrisas para abrazar a Iris y saludarla como se merece. De algún modo, el abrazo de Iris y su calurosa bienvenida le han dado algo de fuerza, aunque quizá no la necesaria para enfrentarse a él. No, no todavía. Teme oír su voz, teme reconocerla.
- Vaya, no esperaba verte tan pronto de nuevo -dice Luc con una sonrisa sincera y transparente acercándose a ella.
- Lo mismo digo -asiente Hannah con tono apagado y tímido, recibiendo un beso en la mejilla.
- Pero, ¿Ya os conocíais? -Alessia no cabe en su asombro e Iris parece estar en una situación similar.
Luc se adelanta y explica su inusual encuentro.
- Lo cierto es que sí. Ayer mismo tuve que llevarla de vuelta a su casa. Se perdió por el bosque y parecía algo afectada...
- Querrás decir desubicada, no conozco el lugar -le corrige Hannah, en una actitud defensiva- Además según él nos conocemos desde antes.
- ¡Así que eso es lo que te pasó ayer! -exclama Iris- estábamos todas preocupadísimas por ti. Con razón tu madre prefirió no darnos detalles, para no demostrar que a su hija se le va la pinza.
Todos ríen con ganas excepto Hannah, a quien la broma no parece gustarle mucho a juzgar por su expresión. Sonríe forzosamente un segundo y se gira de manera brusca de camino a la orilla, hundiendo pesadamente los pies con cada pisada. Se pregunta porqué le habrá dolido tanto que Luc y Alessia estén juntos. Ninguno de los dos tiene culpa de nada, de hecho, hacen una pareja perfecta; aún así no puede evitar sentirse traicionada al verlos. Suspira resignada ante el largo y duro día que le espera.

Capítulo IV »

miércoles, 9 de marzo de 2011

Regreso a la primavera


Podrás ser frío como el invierno,
pero nunca marchitará mi primavera.
Que tus gestos son de hielo
y mis besos son de fresa,
que tu sol es de poniente
y el mío es de naciente,
que no soy lo que tú quisieres
pero que aún así me quieres.
A mis tierras la nieve ya no afecta;
germinarán flores en las veredas,
trinarán los ruiseñores
y la vida hará gala de su belleza.
Sin embargo, sufro por la tuya probreza.
¿Qué será de ti sin la flor de la cereza?
¿Y quién endulzará tu vida
si no es la miel de las abejas?
La vida sigue y atrás te quedas.
Tan solo espero que algún año
vuelvas a vivir conmigo la primavera.



lunes, 7 de marzo de 2011

Universo en expansión

Un nuevo Big Bang, un nuevo comienzo.
Sentimientos en explosión expandiéndose en un universo infinito, sin límites, aparentemente.
Y así debe seguir hasta que la última de las estrellas de este cielo muera, caso imposible.
Se debatirán los sentimientos, surgirán batallas y grandes pérdidas, pero mientras brille un astro en el espacio, luchará este universo con su último aliento si es necesario.
Habrán nuevos comienzos, pero no le hables de futuro a alguien que al alzar la vista observa un cosmos cuyos cuerpos celestes viven en el pasado.

jueves, 3 de marzo de 2011