Descripción blog

Un lugar donde las palabras fluyen como el agua de una fuente,
donde los recuerdos cobran vida,
donde los sueños se hacen realidad.
Bienvenido a mi mundo.
Adela

martes, 27 de septiembre de 2011

Como aire

Sus brazos eran una prolongación del aire. Ni siquiera las aves, con sus delicadas y esbeltas alas, podrían presumir de tal libertad. Tenía esa soltura de quien se sabe libre y un deje soñador en el habla. Probablemente, porque vivía más allá de las nubes, y en las mañanas nubladas, el reflejo cian del cielo se adivinaba en su mirada.
No era un pájaro, tampoco un ángel, pero no le hacía falta.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Siempre increíble, nunca suficiente


Es esa sensación. Te sientes volar en un cielo infinito; las bruscas subidas y bajadas, se vuelven más, y más adictivas con cada nuevo chute de adrenalina. Con el tiempo, las buscas, necesitas tu dosis diaria para poder sobrellevar tu monótona vida. Te sientes como un águila, hasta que abres los ojos, y te das cuenta de que tus alas, están tan atrofiadas como las de una gallina, y durante todo este tiempo no has hecho más que caer y tratar de retrasar la caída.
Es ese momento, en el que siempre eres increíble, pero nunca suficiente. Es entonces, cuando comienza el declive.
Personalmente, yo, he optado por encadenarme a un ancla en el fondo del mar. Así, mis alas atrofiadas, no podrán dejarme caer más.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Delirios de carretera

Como cualquier otro día abochornante hacia mitad del verano, aquel peculiar coche verde, ajado y a rebosar de manzanas, asomó el morro por el camino de tierra. Cualquiera hubiera dicho que se trataba de una tortuga, debido al color de su coraza y la larga fila de coches que aguardaba el momento idóneo para adelantar a aquella antigualla. Por primera vez, tras casi mes y medio de encuentros en la carretera, el coche se detuvo junto a mí, para mayor desesperación de los conductores que lo seguían y que acto seguido comenzaron a adelantarlo.
- Hoy parece un día perfecto para perderse, ¿no crees? -sugirió el conductor, un hombre de avanzada edad, con el pelo cano y una sonrisa de lo más generosa.
- No lo creo señor -contesté educadamente-, mi familia no tendría que comer si no llego a tiempo -señalé alzando las bolsas de la compra.
- Oh, no mi niña -rió el anciano-, no me refiero a ese tipo de pérdida. A veces, perderse, tan solo significa encontrar algo que no esperabas -el rugido del motor al ponerse en marcha de nuevo casi ahogó sus últimas palabras-. Que pases un buen día.
Y así, continuó el coche su camino, hasta perderse en la lejanía. Creo que parte de mí, se perdió consigo.