Descripción blog

Un lugar donde las palabras fluyen como el agua de una fuente,
donde los recuerdos cobran vida,
donde los sueños se hacen realidad.
Bienvenido a mi mundo.
Adela

viernes, 30 de julio de 2010

Yo sé de un lugar, cuyos muros secretos te contarán


Sus pies se deslizan descalzos sobre la pálida superficie marmórea, agrietada y cubierta esporádicamente por la hierba y todo tipo de enredaderas. El paisaje parece estar cubierto por un fino velo de luz de luna, la cual brilla argéntea e imponente sobre el vasto cielo nocturno, iluminando tenuemente todo cuanto su aura toca.
Ella danza deteniéndose en cada pequeño rincón de aquel lugar, extasiada, recordando tantos momentos allí vividos. Acude una noche más a su encuentro, tras la larga espera durante el día.

Las altas y semiderruidas columnas, junto a las níveas esculturas de yeso, cuentan la gloriosa historia de un pueblo cretense, hace siglos abatido, y de su asombrosa sabiduría.
Sin embargo, a ella le susurran una dulce melodía que la sumerge de lleno en el pasado. Puede oírlo y sentirlo a su lado. La respiración agitada contra la piel de su cuello, su voz, firme, susurrando palabras que no significan nada, comparado con los sentimientos, y una única intención. Amar como jamás nadie amó. Eso era lo que los unía a ambos.
Pero no fue hasta que encontró junto a una inscripción en piedra aquella rosa entregándose inocente a los rayos de luna, con sus pétalos rojos, teñidos de sangre y dolor, que recordó cuanto lo echaba de menos.
Ella, se agacha y besa tiernamente el suelo que pisa. Alza la vista al cielo con una sonrisa y jura que pronto estarán juntos otra vez, aunque con una ligera diferencia.

La eternidad.

martes, 13 de julio de 2010

Imagine a life made of what we dream


I

Hannah contempla el sol ponerse desde su ventana, sentada en un pequeño rincón que ha acomodado en el amplio alféizar con varios cojines, ya que últimamente esto parece haberse convertido en costumbre para ella. El intenso naranja de las últimas luces del día, se ve suavizado al encontrarse en la claridad de sus fríos ojos azules, sin embargo, su pelo agradece esos rayos de sol moribundos en la línea del horizonte y brilla. Brilla dorado y reluciente, como el sol de la mañana, casi con más intensidad que la luz de esa tarde condenada a acabar en escasos minutos.
Espera. Espera a ver a su grupo de amigas en aquella idílica ciudad de verano. Tan idílica que incluso a ella, dulce soñadora, le resulta aburrida.
La tarde muere, pero a pesar de ello, el pesado y bochornoso aire se niega a darles un respiro. Parece que va a ser otra de esas noches interminables.

Tan sumergida estaba buceando entre estos pensamientos, que el ruido firme y metálico del timbre, hizo que el corazón le diera un vuelco. Tan pronto como se recupera de ese pequeño susto, estira sus finas y delicadas piernas doradas por el sol, las apoya en el suelo y cruza la habitación en un visto y no visto. Las escaleras no suponen un obstáculo para ella. Liviana como una pluma, casi acariciando los peldaños con la punta de sus pies, se desliza escaleras abajo.
Abre la puerta y recorre en una milésima de segundo los rostros de sus amigas. Felices y preparadas para otra noche juntas.

A partir de este momento, las cosas se suceden rápidas, una tras otra.

Acuden como cada tarde a su encuentro con la cafetería más especial del pueblo. Sus paredes, muebles y cada pequeño detalle, recuerdan a los años 50. Quizá sean las fotos y pósters de la época que empapelan las paredes del local lo que realmente cause esa impresión. Todas piden batidos de distintos y divertidos sabores, como cada tarde, uno distinto. Otra costumbre. El camarero, que ya las conoce bien, se acerca a la mesa y antes de tomar nota, decide charlar un rato con las chicas.
- ¿Qué, descansando para la fiesta de esta noche?
Contesta una chica con aire desenfadado, de pelo corto, desfilado y castaño.
-¿Qué? ¡¿Una fiesta?! No sabiamos nada -resopla molesta- ¡parece mentira que siempre se nos pasen estas cosas!
El camarero ríe y continúa con su explicación.
-Así es, en la playa, vais perfectas para la ocasión. Ni siquiera tendriáis que cambiaros.
Las chicas se miran entre ellas, con complicidad, y se levantan a un mismo tiempo. Pasan desordenadamente junto al camarero y se despiden. Corren excitadas y nerviosas por las calles, como un pequeño tifón que revuelve todo a su paso.

22:07

Hannah por fin siente que empieza a divertirse en aquel lugar. Su cuerpo se mueve bajo el control de la música proviniente de un escenario situado en la arena. Desde que llegaron a aquel lugar, no ha dejado de sentirse nerviosa. Escalofríos recorren su cuerpo cada cierto tiempo y busca algo con la mirada, aunque ni siquiera ella sabe qué. Cuando vuelve a la realidad se incorpora a su grupito y escucha los cotilleos de sus amigas, que por primera vez, le resultan interesantes.
Señalan a un grupito de chicos que parecen conocerlas y las saludan a lo lejos. Ellas se ríen, nerviosas y tímidas, y devuelven el saludo. Pobres ilusas. Hablan en concreto de uno de los chicos, del único que no las ha saludado, pero que parece ser el más guapo por la manera en la que lo describen. Hannah no alcanza a verlo bien, pero puede imaginárselo. Alto, guapo, fuerte, ojos oscuros pero de mirada intensa y rubio cenizo. Por alguna razón aquella descripción le llama demasiado la atención, le suena haber visto a un chico con un aspecto parecido, pero debe ser una casualidad.
Para su sorpresa, en cuanto los chicos se acercan y consigue verlo, una extraña sensación de deja vú la golpea de lleno. Tiene que haberlo visto en alguna parte, juraría que lo conoce, aunque sabe que eso no es cierto. Al alzar la mirada, se encuentra con sus ojos, sonrientes por sí solos y seguros de sí mismo. Parece que se acercara a ella, pero Hannah es incapaz de mirar, y desecha lo que para ella parece una idea descabellada con rapidez y la ayuda de una sonrisa.
Sus amigas, empiezan a presentarla al grupito de chicos recién llegados, pero en cuanto llegan al último, a ese en concreto, no se toman muchas molestias ya que se han dado cuenta de la reacción de ambos al verse. Celosas, los presentan con escasas palabras.
- Hannah este es Luc, Luc esta es...
Para mayor sorpresa de Hannah, él interrumpe el inusual encuentro.
- No es necesario que nos presentes.
Hannah no cabe en su asombro, y las palabras le salen solas, extrañadas y curiosas.
- ¿Nos conocemos?
La sonrisa de Luc es aún mayor, o eso le parece a ella.
- Claro, eres la chica de mis sueños.
Con los ojos vidriosos y la sonrisa blanda, tierna, dulce, Hannah lo entiende todo. Ahora lo recuerda. Él, Luc, es el chico de sus sueños.

Capítulo II »

miércoles, 7 de julio de 2010

Me desayuno tus momentos

Los ojos entrecerrados, aún mecidos por el sueño que poco a poco se evapora a través de las pestañas con cada parpadeo. Me encuentro frente a la nevera abierta, sugiriéndome una buena dosis de rutina: un vaso de leche con cola-cao. No, hoy me apetece algo diferente, hoy me apetece burlarme de ti y desayunarme tus momentos.

Primero, tomaré una taza de chocolate caliente con un ligero toque de crema. Por los comienzos, por los días de amor ardiente, apasionado, sincero; fundidos con momentos dulces, suaves, ligeros e incluso empalagosos.

Sigo rebuscando en los distintos estantes de la nevera algo que se ajuste a lo que busco. Aquí está. Al chocolate, le seguirá un bol de fresas, en memoria de aquellos días de ácidas peleas, miradas y palabras; mezclados con ese refrescante y aún dulce amor de la reconciliación y los días siguientes.

Abro la despensa y saco unas cuantas galletas, aburridas, típicas. ¿Por qué no? Por todos aquellos días de rutina, casi cansinos, que se sucedían unos tras otros. Por las horas al telefono, por los miles de momentos interminables contigo.

Me sobresalta el ruido de la cafetera a mis espaldas. Qué oportuna. Justo lo que me faltaba, un poco de café para despertarme y añadir ese toque amargo a los sueños. Y cierro así mi desayuno, con ese regusto amargo y sobrio de la despedida, del fin del cuento de hadas.

El amor verdadero no se esfuma, ni se desvanece. El amor se renueva con cada nuevo día.

Una pequeña crítica a la manera de amar que tenemos los jóvenes. "Dream as if you'll live forever, live as if you'll die today"