Descripción blog

Un lugar donde las palabras fluyen como el agua de una fuente,
donde los recuerdos cobran vida,
donde los sueños se hacen realidad.
Bienvenido a mi mundo.
Adela

domingo, 30 de mayo de 2010

Simple



Cosas simples que consiguen sacarme una sonrisa.
  • Dar un paseo bajo el tenue resplandor de las estrellas en una noche de verano mientras sigo tarareando esa canción que me recuerda tanto a ti.
  • Ese lazo tan fuerte entre dos personas que se hace visible cada vez que exclaman al unísono una misma frase, eso que llamamos telepatía.
  • Dejar que la lluvia me acoja entre sus millones de partículas de agua mientras me incita a bailar, a correr, a ser libre.
  • La manera en la que suena un perdón sincero.
  • Un abrazo inesperado de la persona menos sospechada.
  • Revolver el pasado a través de fotos hace años olvidadas.
  • Encontrar una nota sobre mi mesa y reconocer tu letra confesándome alguna confidencia.
  • Saber que hay un día más y un alguien para mí.


martes, 25 de mayo de 2010

Overload


En lo más profundo del corazón, tengo una esquinita reservada para las penas y dolores. Para todas aquellas palabras que jamás fueron dirigidas con mala intención, pero que dolieron y callaste; para todas aquellas miradas que nos revuelven el estómago y nos despedazan como a un puzzle; para todas aquellas veces que fuiste ignorado y soportaste el silencio.
Hoy tuve una pesadilla, en la cual sentí como me invadía una sensación nueva, desagradable, que directamente se dirigía hacia esa esquinita y la rebosaba. Miedo, tuve miedo.
Miedo de caer, miedo de ser algo que no soy, miedo a ser todo lo que temo, miedo a llorar, miedo a defraudar, miedo a vivir, miedo a morir...
Me tuve miedo.
Pero lo peor de todo, no fue eso, sino cuando desperté de mi terrible agonía y me di cuenta de que no era una pesadilla.




domingo, 23 de mayo de 2010

Beyond the break



Le hacía tanta gracia la manera en la que el sol arrancaba destellos dorados de mis iris castaños.

Más gracia me hacía a mí la forma en la que se le marcaba la sonrisa, tan perfecta.

Cuando quisimos darnos cuenta nos descubrimos riéndonos el uno del otro, de nuestras pequeñas porciones de perfección, y escribiendo nuestros nombres en la arena, para que así, las olas se llevaran más allá del sol nuestro amor, más alla del horizonte.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Tú y yo en sesenta segundos


1...
El semáforo se pone en rojo. Me apollo en él esperando el verde.
2...
Te paras junto al bordillo de la acera, ansioso por cruzar.
3...
Yo en una acera, tú en frente. Dos mundos.
4...
Me pica la curiosidad, no me resisto, quiero ver quien se esconde al otro lado. Poso mi mirada en ti.
5...
Me encuentro contigo. Presurosa la desvío. Finjo no haberte visto.
6...
Te contagias de esa terrible curiosidad y oteas el horizonte de la acera contraria.
7...
Me ves. Desvías la mirada. Finges no haberme visto.
8...
9...
10...
11...
12...
Casi segura de que no estarás mirando, vuelvo a buscarte.
Como si de un imán se tratara, tu mirada se ve atraída por la mía y te descrubres a ti mismo observándome.
13...
Nuestras pupilas contraídas, en un segundo, se rozan.
14...
Desvío la mirada. Siento la sangre, ardiendo, ascendiendo a una velocidad vertiginosa hasta mi cara.
Tu desvías la mirada, probablemente en mi misma situación.
15...
Me es imposible fingir que no te he visto.
Se te hace un nudo en la garganta.
16...
Espero a que seas tú quien saluda.
Los segundos se nos hacen eternos.
17...
18...
19...
20... (milenios para nosotros)
21...
Coordinados, una vez más, nos miramos. Saludamos y nos reímos.
22...
¿Cómo he podido ser tan tonta?
Preguntas e inseguridades parecidas rondan por tu cabeza.
23...
Seguimos mirándonos con esa sonrisa tonta en la cara.
24...
El tiempo nos ahoga, nos engaña.
25...
Verde.
26...
Pones un pie en el asfalto y comienzas a acercarte sin apartar la vista.
27...
Tardo en reaccionar, pero finalmente te imito.
28...
Nos encontramos en medio del paso de peatones. Nos saludamos como es debido, dos besos.
29...
30...
...
50...
Rojo.
51...
Despreocupados, sin percatarnos del cambio en el semáforo, seguimos hablando.
52...
Varios coches comienzan a pitar. Nos estropean el momento.
53...
Nos despedimos como podemos. Nos sentimos incompletos.
54...
55...
Intercambiamos acera. Ahora yo estoy en tu lugar.
Tú en el mío.
56...
57...
Apenas he avanzado, aún palpo esa agobiante sensación que me impide caminar. Me siento incompleta.
No puedes irte, los coches te han atropellado las palabras y buscas el modo de salvarlas.
58...
Nos volvemos a un mismo tiempo.
59...
Nuestros ojos bastan para entendernos.
"Te quiero, te echaré de menos"
60...
Sonreímos. Sentimos ese vacío desaparecer.

sábado, 8 de mayo de 2010

Love is tickling the soles of my feet


Un día como otro cualquiera, bañado en cálidos abrazos y sonrisas fugaces. Ella camina con descaro y brillante desparpajo, aparentemente segura de sí misma. La gente la mira, los amigos la saludan al pasar; sabe que es muy querida, aunque últimamente le cuesta creérselo. Camina con un punto fijo en su destino. Conforme se acerca a él, su habitual gesto juvenil y alocado se transforma en el rostro más dulce sobre la faz de esta tierra. Va ligera como una pluma y con las emociones haciéndole cosquillas entre los dedos

A pesar de el sol en lo alto cielo, su día lo cubren negros nubarrones que amenazan con descargar toda su furia sobre el desafortunado que ose acercarse demasiado. Él, habitualmente tan amable y jovial, se detiene apesadumbrado junto a la puerta de la clase tras lo que debería haber sido un pequeño pique entre amigos, pero lamentablemente desembocó en una guerra. A lo lejos, ve abrirse paso (más bien, como le abren paso) a su amiga, tan radiante y alegre como siempre, tanto que sin querer lo irrita. Sus nervios a flor de piel, su cuerpo rígido como una tabla.

-¡Dios mío, pero qué cara traes! ¿Te encuentras bien? -ella rompe el hielo con su sonrisa, disfraz de su terrible angustia y preocupación.
-Sí -se limita a contestar él temiendo saltar de un momento a otro.
Ella sonríe aún más ampliamente, como si quisiera abarcar el mundo entero en esa sonrisa.
-Aaah claro, y tú pretendes que yo me trague eso ¿verdad? Pues... -él la interrumpe antes de que ella acabe su frase.
-Empiezo a pensar que tienes serios problemas de sordera. Ya te dije que estoy bien -la mira una última vez ceñudo antes de desviar su mirada. Sabe que su voz ha sonado demasiado fría y cortante, pero en ese momento no le importa. Además, ella ha insistido con su exasperante entusiasmo.
-Ya veo que sí te pasa algo... -no piensa insistir. Seguramente él ahora la consideraría una pesada y una gran molestia. Quiso añadir algo más, pero la vergüenza había consumido todas sus fuerzas, solo podía huir de allí. Así que eso fue lo que hizo.

Él no puede evitar observar la estela que ella dejaba a su paso. Una estela que no correspondía con su carácter, un rastro melancólico de un andar vagabundo. El sentido de culpabilidad comienza a hacer acto de presencia, pero decide mantener un poco más su orgullo. Total, no cree que sea tan importante.
Ella se va fingiendo, como una mala actriz, que no le importa. Esas emociones que antes le hacían cosquillas en los dedos, ahora no son mas que un corazón roto entre sus manos.

domingo, 2 de mayo de 2010

Lo imposible, no existe



Me abrumó la realidad de sus palabras.

-Es imposible... -le dije.
-Solo es imposible si así lo crees -contestó.

Hasta entonces no había sido capaz de entender por qué se hacen locuras.

Y es que lo imposible, no existe. Tan solo es un "díficil de alcanzar".