Descripción blog

Un lugar donde las palabras fluyen como el agua de una fuente,
donde los recuerdos cobran vida,
donde los sueños se hacen realidad.
Bienvenido a mi mundo.
Adela

jueves, 6 de febrero de 2014

La résurgence d'une époque



Y me fui.
Me fui como a quien echan a empujones porque molesta. Me quedé en la puerta, esperando a que esta se volviera a abrir, porque en el fondo siempre pensé que todo sería una broma de mal gusto y que al menos tú vendrías a abrirme.
Y es que me fui arañando las paredes y el suelo, como aquel que quiere que le paren los pies, que lo aten a una silla, que le pongan grilletes en los tobillos para impedírselo. Hubo una época en la que no me importaba quedarme, consumiéndome y desgastándome a tu lado, porque así era feliz. Vivía en nuestras propias ruinas soñando con los castillos que un día levantaríamos. Pero de alguna manera, el tiempo tal vez, me hizo entender que la felicidad no desgasta, ni consume, y que algo debíamos estar haciendo mal.
Me arriesgué a destrozar nuestros castillos de arena en las nubes y destapé las ruinas que habíamos enterrado porque eran antiestéticas, molestas. Me arriesgué a salir, confiando en que dejarías la puerta entornada para mí, para que te quitara el frío en las noches de febrero o para que la felicidad llamara a la puerta en marzo con su primavera. Pero me equivoqué, como en muchas otras cosas, y como tantas veces nos equivocamos los dos.
Estos días he tenido algo de tiempo para pensar y leer. He vuelto a encontrar como siempre mi refugio en los libros, en el lápiz, el papel y las acuarelas.  Lo de siempre, porque aunque te cueste creerlo, sigo siendo la misma. He leído sobre heridas y desengaños amorosos a los que nos aferramos únicamente por el placer del dolor y el miedo al cambio. Y he pintado lienzos en cada amanecer intentando buscarles un nuevo sentido, dibujándonos unos cuantos kilómetros de por medio, esos que siempre quisimos saltarnos.
Me prometí a mí misma que esta es la última carta que te escribo -por ti y por mí-, porque al fin y al cabo, si tú no me crees, qué necesidad tengo de convencerte de que no soy tan mala. Una vez, me enseñaste a creer en mí misma, y aunque lo haya olvidado, te prometo que rescataré esa parte de tu recuerdo. Considera esto, y todo el tiempo que empleé intentando forjar un nosotros, una prueba de lo mucho que te quiero.
La vida nos destrozará una y mil veces, pero tal vez solo nos esté dando una oportunidad para reinventarnos. Aprovéchala, inventa un nuevo principio a partir de nuestro fin, un principio que brille más que ningún otro. Pero sobre todo, sé feliz.